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BOULDER

Todos a los que nos gusta leer hemos escuchado sobre la trilogía de Eva Baltasar hasta la saciedad, la tenía muy pendiente desde hacía tiempo, pero entre unas cosas y otras no me había puesto en ello y ¡qué pena!

No puedo describir lo que sentí al leer Boulder, tan sólo necesité un día para hacerlo, es verdad que es cortito y se lee rápido, a pesar de que el lenguaje y la puntuación que utiliza Baltasar no es nada sencilla.

Y ahora aquí estoy, pensando en que no sé si quiero leer los otros dos libros que componen la trilogía ya o me los reservo como un manjar para disfrutarlos y estirarlos en el tiempo…

El título de mi post es sin más el título del libro porque tiene ya de por sí una fuerza arrolladora, BOUUUULDERRRRR, eso o que en mi cabeza así lo siento porque el libro es brutal.

Escritora y poeta, Eva Baltasar debutó en la narrativa con Permafrost, el primer libro de la trilogía, pero puedes leerla en el orden que quieras porque no hay una historia ligada, aunque sí que los tres hablan de historias de mujeres y sus vivencias, en el caso de Boulder, las cesiones que hacemos en nuestra vida cuando nos enamoramos.

La manera de escribir de Eva me parece de una maestría única… no sé a quién compararla, porque realmente no había leído nada últimamente con tanta fuerza en cada frase.

En Boulder se plasma la historia de una mujer que es cocinera en un barco mercante, algo que le encanta porque es más bien solitaria por decisión propia, hasta que conoce a Samsa y renuncia a la soledad deseada.

Sus encuentros y la atracción que sienten la una por la otra las llevan a iniciar una convivencia de lo más normativa, trabajo, una bonita casa en Reikiavik y el deseo de ser madre de Samsa al cabo de un tiempo de convivencia, y ahí es cuando empieza todo a torcerse para Boulder, el nombre que su pareja le pone a la protagonista, como las inmensas rocas de hielo en medio del mar, duras y solitarias.

En este punto es cuando Eva empieza a tratar de lleno la maternidad no deseada de Boulder, cómo ella se aísla y su relación sentimental empieza a cambiar totalmente con Samsa, como florecen en ella sentimientos de miedo, dudas, inseguridades, rabia etc, todo descrito con frases que son más bien sentencias.

Ella, Boulder es una mujer libre y salvaje que se siente de repente, y no por decisión propia al 100%, encadenada a una relación que no es la que quería, demasiado normativa para ella, cosa que la lleva a buscar una vía de escape en el alcohol, una amante y hundirse en sus propios sentimientos.

La historia me ha encantado y enganchado desde el primer momento, pero bien es cierto que este enganche ha sido también gracias a la prosa de una belleza deliciosa a la vez que desgarradora y dura en la que está escrita.

Tanto me ha gustado que no sé si ponerme de lleno ya con los otros dos libros, Permafrost y Mamut, o esperar un poco e irlos leyendo a sorbitos pequeños.

Como todas mis lecturas, esta también tiene su BS y es una canción que me encanta de una artista que me encanta, I’m not your toy de La Roux, porque me imaginaba a la prota un poco así, como La Roux, una lesbiana más bien masculina y con cierto punto butch de mirada triste y dura, así que aquí va.

Lo que me deja claro esta lectura es que hay veces que el hype es real y se le está dando a algo que merece realmente la pena. 

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