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NO HAY NADA MÁS TRISTE

Sí, el título de este post está total y absolutamente inspirado en la canción de Hidrogenesse, esta canción la poníamos hace muchos años en el trabajo, cuando alguien venía dándonos pena o nos pasaba algo chungo, y podría resumir un poco la vida de Rebeca, la protagonista de La Muela de Rosario Villajos.

No conocía a la escritora de esta fantástica novela publicada este año por Aristas Martínez, pero la verdad es que me ha encantado la forma y el ritmo con el que escribe, a pesar que lo he leído a trozos porque, como ya conté, este verano por volumen de trabajo no he podido casi leer.

Empecé a ver sobre La Muela mucho en Twitter, estaba todo inundado y me llamó muchísimo la atención el título y su portada.

En La Muela se narra la huida de Rebeca a Londres siguiendo a un novio que es bastante lo peor, ella quiere escapar de su familia, dejando a su madre que es invidente a cargo de su Hermana Menor, que se parece a Gabino Diego y por eso la llama Gabino, este detalle ya hace que os hagáis una idea que este libro tiene partes divertidísimas.

En Londres Rebeca tiene trabajos de mierda y vive en sitios de mierda, compartiendo piso con otras personas y con ratones, teniendo que dormir en colchones asquerosos, por la descripción del entorno que hace Rosario de cada una de estas cosas llegas a meterte totalmente en su vida, sintiendo muchas veces un asco tremendo por todo.

Una vez llega a la city su relación se acaba y todo se desmorona, si cabe, un poquito más, vive en una soledad profunda y sumida en sus propios pensamientos y metiendo de continuo la lengua en el hueco que ha dejado la muela que se le ha caído.

En La Muela se habla de la precariedad que muchas personas que emigran sufren a diario en todos los sentidos, el laboral, el social, el amoroso, el familiar, etc, todo teñido de un humor negro loco que te hace estallar en carcajadas en más de una página.

Además de asco, sientes un poco de pena por Rebeca, porque piensas todo el rato “Pero alma de cántaro, vuele a casa, que al menos tienes a tu hermana y a tu madre y la precariedad no será tanta”.

Pero ella, en vez de agarrar sus bártulos y marcharse lo que hace es hacer su vida mucho más triste enrollándose con un loser sin medida, un indigente que vive en la calle que como le da cariño a ratos, lo aguanta a pesar de ser un ser deleznable.

La vida de Rebeca es esa que verías y dirías: pues mira, lo mío no está tan mal, por eso decidí que la Banda Sonora de esta lectura sería la maravillosa canción de Hidrogenesse, No hay nada más triste.

Como os digo, esta canción me ha acompañado desde hace años, de hecho siempre que hablo de tristeza o de personas a las que les pasan desgracias tras desgracias viene a mi mente, aquí os la dejo para que la disfrutéis.

Si os apetece leer algo con lo que reíros y desconectar de “lo vuestro”, leed La Muela porque os sacará más de una carcajada.

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